El autogobierno de Cataluña: los antecedentes Josep Maria Sans y Tomàs de Montagut
La Deputació del General, un organismo creado por las cortes Víctor Ferro
Orígenes y evolución de la Deputació del General de Cataluña(1359-1413) Albert Estrada-Rius
La plenitud política de la Deputació del General (1413-1479) Isabel Sánchez de Movellán Torrent
La recuperación del General Ernest Belenguer
LA GENERALITAT MODERNA Y SU POSTERIOR VINDICACIÓN
La Deputació del General en el siglo XVI: arraigo y conflicto Miquel Pérez Latre
La Deputació del General en el segle XVII Josep Capdeferro
De la plenitud a la derrota (1700-1714) Joaquim Albareda
La reivindicación de les instituciones catalanas bajo el régimen de Nova Planta y el constitucionalismo (1714-1931) Sebastià Solé y Joan Lluís Pérez
DE LA GENERALITAT REPUBLICANA AL NUEVO ESTATUTO
La autonomía de Catalunya durante la II República Enric Fossas
La autonomía de Catalunya con la Constitución de 1978 Enric Fossas
Balance de los últimos veinticinco años de autogobierno Carles Viver
Perspectivas de futuro Carles Viver
Todas las Nadales editadas desde el año 1967.
Como es bien sabido, hay que buscar los antecedentes históricos del nacimiento de Cataluña, como una comunidad política dotada de autogobierno o de plenitud de poder público, en el proceso de independencia con respecto al imperio carolingio que los condes catalanes, encabezados por el conde de Barcelona, llevaron a término en el transcurso de un largo periodo de tiempo.
Durante el siglo XII se utilizó en Europa la noción de jurisdicción en la construcción de procesos válidos de poder público (imperio e Iglesia). Muy pronto este concepto pudo ser trasladado de forma efectiva a diversas monarquías cristianas emergentes y constituyó un útil instrumento jurídico-político para los monarcas que dirigían estas comunidades nacionales que formaban parte de derecho, pero no de hecho, del imperio cristiano.
El conde de Barcelona se había convertido en príncipe de Cataluña por la autoridad de los Usatges de Barcelona, el primer código que reúne el derecho general de Cataluña y que comenzó a formularse por escrito durante el siglo XII. En el siglo siguiente, las Commemoracions de Pere Albert, con las cuales se complementan y actualizan los Usatges, otorgaron al conde de Barcelona la jurisdicción general sobre todo el Principado de Cataluña. Tal y como pone de manifiesto Víctor Ferro, esta jurisdicción se vio pronto condicionada por el pactismo, la doctrina contractual por la cual algunos juristas establecieron la intervención necesaria de los estamentos sociales dirigentes de Cataluña en la labor de su gobierno supremo, en manos del príncipe.
Durante el proceso histórico que ratificó el pactismo nacieron y se formalizaron diversas instituciones políticas y administrativas, entre las cuales destacan la Cort General de Cataluña y la Deputació del General de Cataluña. Las cortes generales de Cataluña, cuyo origen no ha sido aún completamente esclarecido, constituyen el marco constitucional donde, por medio de un procedimiento parlamentario, se estableció el pacto entre los estamentos del General y el rey; brazos y cabeza, respectivamente, del Principado de Cataluña, configurado como una corporación de corporaciones. En efecto, los estamentos representados en las cortes (barones y caballeros; prelados y religiosos; ciudadanos y habitantes de las villas) constituían la Universitas Cathaloniae o General de Cataluña, que requirió la constitución de un órgano permanente que permitiese expresar de forma continuada su voluntad. Éste es el origen de la Deputació del General de Cataluña, el órgano de representación permanente del General, que pronto fue conocido también con el nombre de Generalitat.
En consecuencia, Cataluña estaba representada institucionalmente tanto por el príncipe como por el General o su Deputació (Generalitat). En el siglo XV la unión personal de los Reyes Católicos implicó la unión personal de la Corona de Aragón con la de Castilla, y también el absentismo crónico de los monarcas catalanes, que a partir de entonces vivieron casi de forma permanente fuera de Cataluña. En este contexto la Generalitat se convirtió en la única institución superior dotada de representación suprema de Cataluña que residía en el mismo Principado.
En las páginas siguientes presentamos de forma sumarísima la historia de la Generalitat de Cataluña, institución señera del autogobierno de Cataluña, con el objetivo de dar a conocer las vicisitudes que ha sufrido a lo largo de los siglos y, por tanto, para comprender de qué manera los catalanes de cada época han intentado conseguir una participación decisiva en la organización del poder público supremo de Cataluña y cuáles fueron los resultados efectivos de sus afanes. Destacados expertos de la historia de la Generalitat nos hablan de su significación institucional (Víctor Ferro), del proceso de su formación (Albert Estrada), de su época de plenitud institucional (Isabel Sánchez de Movellán), de la reforma o recuperación que tuvo lugar con Fernando el Católico (Ernest Belenguer), de la adecuación de la institución dentro del imperio universal de los primeros Habsburgo (Miquel Pérez Latre), de la ruptura con los últimos Austrias (Josep Capdeferro), de la derrota en la guerra de sucesión (Joaquin Albareda), de la memoria reivindicativa de las instituciones de autogobierno, suprimidas por los Borbones, y del proceso de nuevo nacimiento y de parcial recuperación de la autonomía perdida (Sebastìa Soler y J. L. Pérez Francesc).